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Armonía en tu Piel
18.06.2014
Dieta reflexiva
propositiva y vitalicia
18.06.2014
Carmen Covarrubias
Por: Carmen Covarrubias
carmencog@yahoo.com.mx
Dieta reflexiva

Bajar de peso y mantenerse en él es una obra de arte, se requiere de muchos elementos para lograrlo, pero sobre todo se conscientes de que cada persona y su metabolismo son únicos, para cuando se decida adelgazar, ajustarse a las medidas particulares compatibles con las necesidades de cada persona.

Al principio cualquier dieta parece buena cuando se requiere bajar de peso, pero ese pensamiento dura poco, a la larga algunos pacientes terminan desilusionados coleccionando dietas, llegando a la conclusión de que ninguna de ellas es buena.

El problema de fondo radica en confiar en los métodos que ofrecen resultados máximos a corto plazo, o en dietas monótonas o radicales, en las que se restringen los carbohidratos o grasas y aquellas hipocalóricas en las que se cuentan las calorías.

Una buena dieta tiene que ser variada porque se necesitan todos los alimentos para vivir, ajustando a cada caso los requerimientos calóricos, pero sin sentir cansancio, fatiga, trastornos del sueño, pérdida de pelo o irritabilidad emocional.

La dieta debe ser sostenible, sin recuperar los kilos perdidos, sino que se logre afianzarlo.

Se requiere que sea vitalicia, es decir, que perdure desde que se llegue a la meta hasta toda la vida, haciendo de ella un nuevo estilo de vida.

La realidad del cuerpo humano es que  requiere de alimentarse para estar nutrido y funcionar adecuadamente, ya que cada nutriente brinda diferentes funciones.

La mejor dieta para adelgazar es aquella que se preocupa por lograr bajar de peso a las personas sin ninguna repercusión, ni efectos secundarios y que no resulte un método con fines lucrativos, sino por una verdadera preocupación por la salud de las personas con sobrepeso y obesidad.

La dieta deberá ser a base de alimentos naturales mínimamente industrializados, totalmente saludables, con beneficios para bajar de peso y para la salud en general, en la que el alimento actúa como medicina preventiva y curativa. De manera, consciente y con el compromiso personal de mantenerse en la meta de bajar de peso y no volver a subirlo. Aderezando la dieta con alegría y gusto por comer aquello que conviene y que es apropiado para lograr la meta.

En conclusión, para movilizar la grasa acumulada se requiere de una dieta positiva, alegre, vital, propositiva, reflexiva, consciente, vitalicia y muy equilibrada, ajustada a la necesidad de cada uno, con el implemento del hábito moderadamente hambriento y satisfecho, con un cambio radical en los hábitos  alimentarios no saludables y trabajar mucho el hambre emocional. Todo lo anterior, con apoyo psicológico, médico y nutricional, con la inclusión del ejercicio físico como un elemento primordial para que la dieta funcione.




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