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El buen comer
06.03.2017
Café para vivir
Café con letras
06.03.2017
Chely Aguilera
Por: Chely Aguilera
chelyly@hotmail.com
 Café para vivir

 

Soy de esas personas que empieza el día con un café. No puedo evitarlo. En mi casa, el café nos acompañaba en cualquier situación, obviamente al despertar, en la tarde después de comer y siempre al llegar las visitas había café. Nunca fallaba. Lo que me gusta de esta bebida es la inspiración total que da, porque sí la da. 

Una taza de café es ese nuevo comenzar. Ese proyecto que está por venir. Ese respiro para seguir. Una pausa para respirar. Nunca leo las notas que dicen lo mal que hace el café, no necesito tomarme el tiempo para eso porque siempre me ha dado resultados positivos. Lo que sí, es que tuve que moderarlo, hubo un tiempo en el que me pasé de la raya, uno tras u otro, tras otro, pero de esa manera no se goza y precisamente el café es eso: dis-fru-tar. Es como si te comes un postre sin saborear cada cucharada. Es un poco como la vida y como contradicción, tampoco falta en los velorios. 

Se puede conocer a una persona a través del café. Y no me refiero a las personas que se dedican a la “lectura” de él, que por cierto sería interesante. Es una bebida que tiene mil variantes, de hecho cuando vas  una cafetería cada vez hay más opciones. Supongo que el café americano es el primero por excelencia -o hasta podría ser el de olla- pero entre el capuccino, latte, express; la variedad de leche, que si light, soya, deslactosada, coco y para dar el toque, el tipo de azúcar que con son como cinco diferentes; además con la particularidad de ser frío o caliente. Es toda esta variedad la que lo hace único, tu café siempre será único. Ni más ni menos. Yo a veces quiero cambiar el que me gusta y no puedo, estando frente al mostrador, acabo pidiendo el mismo de siempre. Esa sensación de entrar a la cafetería, el olor, el sonido de la máquina preparándolo, hasta que finalmente lo ves ahí, esperándote con esa deliciosa espuma y el toque de canela diciéndote: “Hoy será un gran día y en cada sorbo, un aliento de que todo irá mejor”. Son de esas alegrías chiquitas que te hacen el día. 

No miento al decir que uno de los mejores detalles de cumpleaños que he recibido es cuando me dicen: “Mañana yo te traigo el café, ¿cómo te gusta?” y de verdad, por la cosa más simple que parezca, a mí me da mucha emoción. Sin duda el café me recuerda a mi casa, será por eso que al llevarlo en mi mano, llevo un poco de mi familia ahí. Es una costumbre que tenemos todos en casa, mi mamá dice que desde que era niña se lo daban para desayunar o cenar. Las mamás de hoy dirían, ¿cómo café a una niña? Pero a ella así la acostumbraron y a su vez, ella nos acostumbró, incluso la cocina no sería la misma si no huele a café y cuando no hay… todos nos sentimos incompletos, como que algo nos falta. 

Como buena cafetera que soy, tuve la oportunidad de conocer una cafetalera en Costa Rica, ¡qué cosa! La primera vez me gané en un sorteo un recorrido que incluía degustación, así que probamos más de 18 tipos de café y no me fue muy bien que digamos, fue un poco excesivo pero estando ahí era imposible decir que no. Casi 10 años después volví a Costa Rica y me tocó conocer la Casa del Café, que tenía un enorme campo de café y en la parte superior, la tienda donde tenían todo tipo de delicias como granos de café con chocolate, café de grano en diferentes variedades que era imposible no gastar gran parte de su presupuesto ahí. Este país me cayó como anillo al dedo porque a todas horas toman café, es parte de su cultura: mañana, día y noche. 

Esta es la razón por la que decidí nombrar así mi columna, Café con letras, porque siempre asocio escribir con el café: los dos me encantan. Ojalá sigan surgiendo mas historias y yo pueda seguir disfrutando del café con tanto gusto, siempre al pendiente de mi gastritis. Recuerdo que cuando estaba embarazada, mi primera pregunta al ginecólogo era si podía seguirlo tomando, así que me dejó una mini tacita al día, así que la tomaba de a poco, cada sorbo valía la pena.

Cada café seguirá siendo una oportunidad, así lo veo y quería compartirlo. No tengo vicios, casi, pero mas que un vicio lo veo como un gusto de esos clásicos que me acompañan en el día.  




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