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El buen comer
04.12.2017
La Res Pública
Delicias argentinas
04.12.2017
La Res Pública

La Res Pública es un asador argentino en la colonia Americana, se encuentra en la calle Vidrio esquina con Marsella, casi llegando al andador de Chapultepec. La zona en la que se encuentra ya es conocida por su amplia propuesta gastronómica, pero la Res Pública destaca por su sencillez y calidad.

 

 

El proyecto está a cargo de María González (sommelier argentina) y Pedro Trujillo (Perro Negro y Cerveza Diógenes). Estos dos talentos logran una mezcla perfecta entre una buena comida argentina y el amor por la cerveza. La Res... está Inspirada en los asadores de barrio argentinos, donde comer bien no debe costar una fortuna.

 

 

 

 

El lugar está justo en la esquina y es una terraza. Nunca pega el sol directo por estar techada a doble altura, lo cual permite mantenerse siempre fresco. El asador está a la vista de todos y el olor a carbón y carne abren el apetito hasta para quienes pasan por ahí. La barra habla de un lugar cosmopolita, con buen gusto y materiales honestos donde se pueden preparar algunos digestivos y café. La música es contemporánea sin caer en cliché y siempre está en un volumen adecuado para que tu conversación sea la protagonista. Todas las personas que trabajan en el lugar parecen compartir un estilo de vida, lo cual genera un ambiente de familiaridad barrial que te invita a ser parte, incluso siempre puedes ver a María o Pedro en medio de una conversación. Detalles así denotan lo cuidado del concepto.

 

 

 

Para arrancar tomé una Patricia, una cerveza lager uruguaya que solo viene en la presentación de 960ml y se enfría en el centro de la mesa. De entrada, pedí chinchulines argentinos asados al carbón, mozzarela fresca empanizada con un increíble pomodoro casero, chistorra tradicional y el favorito, un queso provoleta coronado con pimientos dulces. La mesa sólo se acompaña con bolillo probablemente de Santa Tere y chimichurri clásico argentino, una absoluta delicia.

 

 

 

 

De plato fuerte, se pidió un bife de chorizo al punto con ensalada de la casa y una milanesa de entraña gratinada con pomodoro al centro. El amor por el bife se percibe desde la primera mordida y entonces, todos dejan de platicar. Ese silencio es una muestra del gran respeto que se tiene hacia el sabor del platillo. Para finalizar y coronar ese gran momento, se pidió un cheesecake con zarzamora y frambuesa, además de una tarta de limón.

 

 

 

Devoré y disfruté hasta la última mordida. Las Patricias no dejaron de llegar, garantizando una gran comida a media tarde. La atención fue personal y con gran cuidado por el detalle, pero definitivamente lo que sale del asador acaba siendo memorable.

Un gran spot para ir a comer. La Res Pública es toda una experiencia en el barrio.