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08.05.2019
Dos rayitas que cambiarán tu vida
Café con letras
08.05.2019
Chely Aguilera
Por: Chely Aguilera
chelyly@hotmail.com
Dos rayitas que cambiarán tu vida

FOTO: GETTY IMAGES ISTOCK

POR: ARACELY AGUILERA

 

La primera experiencia que tiene una mamá, y que jamás olvidará, es enterarse que está embarazada. Siempre recordarás ese día -y los siguientes- como un aviso de que tu vida dará un giro de 180 grados.

Fue hace 12 años cuando a mí me pasó por primera vez. Después de tener mis sospechas, decidí ir a comprar una prueba de embarazo y me quedé sentada en el baño, leyendo miles de veces las instrucciones: “Una rayita negativo, dos rayitas positivo”, así repasaba yo una y otra vez cuando vi, efectivamente, dos rayitas. Después pensé, ¿cómo? ¿Dos rayitas es que sí o es que no?

No lograba atinar o tal vez, estaba nerviosa. Cuando entendí esto de las dos rayitas mi primera reacción fue hablarle a mi esposo y en cuanto escuchó el “bueno”, me dijo en voz baja: “No puedo contestar ahora, te llamo más tarde”. Así que me quedé sentada en el baño por no sé cuánto tiempo, tratando de asimilar la noticia.

 

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Los siguientes días fueron de mucha emoción y nervios a la vez, porque las que están embarazadas o han estado, no me dejarán mentir. Ya no eres tú, la de antes, la que se podía comer cualquier cosa. No. Todo cambia.

Yo, por ejemplo, no soportaba pasar por un puesto de tacos porque sólo con el olor quería vomitar; y de pronto, en mis horarios de oficina, tenía un antojo inesperado por una tostada de ceviche y de verdad, pedía permiso para salir un momento -sin decir para qué- y salía corriendo por mi tostada, al comerla, sentía que era la tostada más rica que había probado en el mundo.

 

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Otro de mis antojos desmedidos fue el agua de jamaica, tanto, que no es casualidad que sea el agua favorita de mi hijo y digo, pues cómo no, si la probaba a todas horas. Lo más, pero lo más divertido, son los antojos de los esposos. No sé si a todos les pasa pero al mío sí le pasó en los dos embarazos.

Nuestro refrigerador podría no tener lo necesario pero eso sí, se compraba su dotación de paletas Magnum porque a diario se comía una por la noche, así que lo dulce le llegó con toda la fuerza y nunca olvido que a su montaña de cereal le agregaba casi un litro de leche, galletas y cucharadas de mermelada (jajajaja), además del insomnio por la preocupación de convertirse en padre.

 

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Pero no me dejarán mentir que una de las partes más emocionantes es ir a la consulta cada mes -no para que te saquen sangre que eso era horrible- sino para ver los ecos y darte cuenta lo mucho que ha crecido ¡Te enamoras más y más! También notar cómo crece tu panza al grado que ya no te ves los pies, ni los puedes jabonar cuando te bañas.

Ya no mides las proporciones de tu cuerpo y chocas en todas partes; también la gente suele ser muy amable para dejarte pasar la fila o simplemente al verte embarazada te sonríe.

 

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Cada embarazo tiene su historia y aunque haya mamás con cinco hijos, cada uno especial, diferente, con antojos, otras ocasiones sin achaques, unos kilos de menos y otros muchos de más.

El cambio es definitivo. Primero emocional, luego físico y sigue y sigue por esos nueve meses en los que te caen de golpe tantas dudas, hasta te da por comprar libros con el tema de los padres –tú ya muy maduro- pero algo que asusta a las primerizas, y a cualquiera, son todas las opiniones.

Por eso les digo a las embarazadas que lean esto, no las escuchen, jajaja, solo lo que les sirva porque lo que le pasó a fulanita, no tiene por qué pasarte y tampoco supe por qué a la gente, al verte embarazada, le da por contarte tragedias que ocurrieron a otras personas. ¡No lo hagan!

 

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Mi columna de hoy va dirigida a todas las futuras mamás, aquellas que por ahora la pasan mal con achaques, mareos o preocupación, decirles con mucho cariño y especialmente a una gran amiga con la que platiqué hace días y que me hizo recordar esa etapa inspirándome a escribir esta columna, así que todo pasará Tania, y por más increíble que parezca no lo recordarás, uno olvida los síntomas, esos achaques y hasta lo que pasa en el parto.

El cerebro olvida y selecciona lo mejor, y lo mejor será cuando veas a esa personita llegar y la pongan entre tus brazos.

Nada de lo pasado importará porque con ese bebé se escribe una nueva historia que estará llena de anécdotas, de cosas tan simples y sorprendentes como cuando abre sus ojos, comienza a hablar o caminar; así que lo mejor es tomar esta etapa con humor para sobrellevarla porque sí, al 100%, vale la pena lo que viene. ¡Felicidades a todas las futuras mamás!

 

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