Columnas

Life style
25.01.2018
Hábitos y paradigmas para la preservación de la vida.
Realidad aterradora
25.01.2018
Centro Cultura Animal
Por: Centro Cultura Animal
ccanimal.info@gmail.com
Hábitos y paradigmas para la preservación de la vida.

La piel animal es una de las formas más antiguas de ropa que ha utilizado el ser humano, quien desde sus inicios encontró la forma ideal de proteger y cubrir su cuerpo de las inclemencias del clima y poder de esta forma una mejor adaptación al entorno.
Este tema ha adquirido mayor relevancia y ha generado siempre polémica; el uso pieles de animales para su fabricación en la industria de la moda.  Aproximadamente 20 millones de ejemplares de distintas especies son apartados de sus hábitats de origen para ser capturados y asesinados para satisfacer estos deseos, que poco tienen que ver con la sobrevivencia de nuestra especie. Además más de 40 millones son criados en cautiverio para el mismo fin. Según datos de la Universidad Jannete Klein, detrás de la fabricación de un abrigo de piel se esconden cifras aterradoras. Para hacer un sólo abrigo de un animal en concreto, se sacrifican unas 300 chinchillas, 250 ardillas, 60 visones o martas, 30 gatos o mapaches, 20 zorros, nutrias, linces o focas bebé, 15 ocelotes, 8 lobos, perros o focas adultas ó 6 leopardos.


Es una realidad que poco a poco la conciencia del respeto hacia la vida animal y en específico el uso de pieles para la industrialización, se ha modificado y ha adquirido nuevas formas de representar imitaciones y alternativas que las sustituyen de formas más respetuosas y sostenibles.
Sí queremos un estilo de vida que asegure y preserve a la humanidad y que asegure una calidad de vida digna y saludable para el entorno, debemos pensar más allá de nuestra especie,  sobre todo en cuanto a la preservación de las otras, ya que cada especie representa un eslabón en el equilibrio del ecosistema global que sostiene la vida.
 La industria de la moda se ha hecho cada vez más consciente de esto y es por eso que grandes e importantes marcas han apostado al desarrollo de propuestas que contribuyan al respeto y cuidado de las especies, respondiendo a las demandas actuales en el equilibrio de esta importante industria.

Por otra parte, esta labor y conciencia debe trasladarse desde las grandes marcas hacia las naciones y sus gobiernos, convirtiéndolas en temas de agenda y de legislación en las leyes en los congresos. Por ejemplo, India, Estados Unidos y Reino Unido han reunido esfuerzos para que dentro de sus países se prohíba la experimentación de animales para la investigación y producción de cosméticos y productos de belleza.

En el caso de México uno de los últimos avances en este tema, ha sido la prohibición de los animales como en espectáculos, obligando así a muchas organizaciones y grupos de circo el no incluirlos como parte de la atracción.
Una de las formas para contribuir a esto, es comenzando en la práctica personal. Si nos hacemos responsables de lo que consumismos y nos detenemos un poco para analizar y comparar acerca del origen de los productos, podremos tomar decisiones que contribuyan a la transformación de nuevas ideas y paradigmas. 

Cuando un tema se generaliza se construyen contratos implícitos en las sociedad, esto hará que los asuntos que nos interesan y que consideramos necesarios se legislen en nuestros congresos, lo cual es la única forma para asegurar una completa regulación y cumplimiento al respeto  de la vida de las especies.
Recordemos que no estamos solos, somos una especie la cual  depende de su entorno, de los ecosistemas y de la naturaleza para poder sobrevivir. Debemos saber con seguridad, que de no hacerlo pondremos en riesgo a la humanidad, a nuestras familias y a nosotros mismos. 

Ver a las distintas especies con respeto y consciencia por convicción y amor hacia ellos o simplemente por asegurar a nuestras generaciones una vida digna, saludable y equilibrada requiere que las tareas comiencen y se sigan dando pasos seguros hacia la transformación cultural que esto demanda.