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22.06.2020
¿Mi amigo es gay?
Por: Diego Guerrero
22.06.2020
¿Mi amigo es gay?

FOTO: ISTOCK

 

Siempre he tenido claro que una amistad auténtica, con sus altibajos y vueltas, debe tener siempre la misión de aportar grandes beneficios a nuestra salud emocional y nuestro bienestar mental y físico.

Tal vez no lo piensen de esta manera, pero con un buen amigo tenemos grandes aprendizajes, vivimos experiencias únicas y contamos con un confidente.

En verdad, la vida con amigos es menos estresante, más divertida y más feliz.

Entonces, ¿qué pasa cuando un amigo o amiga revela que es homosexual? ¿Ustedes creen que todo cambia a partir de entonces? ¿Te había engañado? ¿Eso significa que quiere contigo? Vamos paso por paso. 

Ese momento en que un amigo(a) te dice que es gay o lesbiana es, sin duda, un momento muy difícil, puede llegar a confundir toda la relación que por años se han mostrado en uno al otro… Independientemente de si ya lo sospechabas o sí es una verdad no imaginada, en ese instante sus sentimientos están a flor de piel, exponernos y abrir nuestro corazón con otras personas, tiene sus grados que complejidad. 
Piensa en la situación y, si ya la esperabas, hazle saber tu comprensión y agradece su sinceridad ante todo.

 

 

Muchas veces es cierto que los amigos se cuentan sus secretos, pero considerando el tabú que hoy en día sigue existiendo generado en torno a la homosexualidad hay verdades, como esta, que resultan difíciles de compartir, y se vale guardarlas por un tiempo, ya que el miedo transforma muchas decisiones, pero debe haber un momento en el que las verdades toman camino y sin miedo hay que compartirlas, y si es posible gritarlas. 
Ahora bien, si no esperabas la noticia, antes de reaccionar, reflexiona.

Los reclamos y la indignación no ayudan en nada en estos momentos, mucho de esas actitudes suelen ser respuestas provocadas por los prejuicios antes que por nuestra propia experiencia.

En estos casos lo mejor es, aplicar esta estrategia: respira profundamente para relajar los músculos y reducir tu ritmo cardíaco, y luego, escucha. Sí, antes que pensar en ti y en lo que la noticia te “afecta”, es muy buena idea que le preguntes cómo se siente al respecto. Esto te llevará a develar el proceso por el que ha pasado para decírtelo. 
No está mal hacer alguna pregunta sobre hace cuánto lo sabe o por qué no te lo había dicho, siempre y cuando esperes a escuchar sus respuestas completas. 
Después, piensa en la situación. ¿Tienes miedo a lo que la gente pueda decirte? Es cierto que muchas veces lo nuevo y lo desconocido suele asustarnos, pero hoy en día cualquier miedo se puede superar con educación y empatía.

Los invito a que se hagan siempre esta pregunta ¿Realmente valoras la amistad que te comparten? Recuerda que los lazos que las personas generamos, nos dan seguridad y nos brindan apoyo. 

Por último, pregúntate si los prejuicios que te enseñaron realmente encajan en la situación.

Este momento es decisivo. ¿Crees que los prejuicios que tienes hoy en día realmente construyen una mejor versión de ti? La sociedad ha generado etiquetas, múltiples miedos y tabúes en torno a la homosexualidad, pero cuando te topas con ella como una realidad cercana a ti, con una parte de alguien a quien estimas, puede ser la evidencia que necesites para modificar esa manera de pensar, de verte, de vivirte y liberarte de cualquier idea preconcebida.

A final de cuentas, tenemos que aprender a ver a las personas LGBT como son y no como te han enseñado a pensar que son. 

Cuando abres tu corazón y muestras tu verdad hacia el mundo, quizá te preguntes si todo cambiará a partir de esta confesión. Pues bien, hay algo que sí lo hará.

Siempre he tenido presente que toda verdad que se revela genera cambios y aprendizajes. 
Si te das la oportunidad de escuchar historias, seguramente descubrirás que si somos conscientes de que la orientación sexual no determina el valor de nadie.

Reconoceremos que una sociedad prejuiciosa, solo intimida, el miedo paraliza y los discursos de odio que reparten los grupos conservadores por doquier pueden llegar a impedir que un ser humano se conozca, se valore y se acepte. 

Ahora bien, muchas de esas personas, al escuchar una confesión sobre la homosexualidad de algún amigo, los invito a que se hagan dos preguntas más: ¿Ahora de qué vamos hablar? ¿Será que quiere conmigo? La respuesta es muy sencilla.

Dos personas que realmente se quieren pueden compartir conversaciones sin ningún límite, porque éstas no se determinan por la identidad de género o la orientación sexual, sino por valores e intereses comunes.

Haz lo mismo que harías al platicar con cualquier persona heterosexual que te confesara algún sentimiento y, después de ese momento, deja que la amistad siga fluyendo.