Columnas

Life style
20.06.2018
NO TODO LO QUE BRILLA ES ORO
ENIGMÁTICOS Y FASCINANTES
20.06.2018
Álvaro Valadez
Por: Álvaro Valadez
alvaro@gentebien.com.mx
NO TODO LO QUE BRILLA ES ORO

La moda es probablemente uno de los campos de trabajo más enigmáticos y fascinantes que existen, o al menos eso es lo que la gente piensa. Desfiles, sesiones de fotos, modelos, portadas de revistas, viajes, fiestas, fama y glamour; esa es la falsa premisa que se les ha vendido a quienes anhelan ingresar a tan “exclusivo” sector.

Sin embargo, el reciente suicidio de la exitosa diseñadora de moda estadounidense Kate Spade, pone de nueva cuenta en la mesa de diálogo un tema que se mantiene como un tabú no sólo para la industria de la moda sino para la sociedad en general: la salud mental.

El suicidio de Kate Spade tomó mayor relevancia al ocurrir a tan sólo días de distancia de la muerte del popular chef Anthony Bourdain por la misma razón, estrangulamiento. Dos grandes personalidades que no sólo aparentaban tenerlo todo, sino que ante la mirada pública eran el claro ejemplo de lo que representa el “éxito” para la sociedad contemporánea.

Una mujer y un hombre que lograron hacer de su pasión su profesión, generando grandes cantidades de dinero y el reconocimiento masivo, además de inspirar a millones de personas en todo el mundo. En el caso de Kate Spade, se trataba de una mujer de 55 años que junto a su marido fundó su firma homónima en 1993, logrando redefinir el concepto de moda para la mujer estadounidense moderna.

Su marca aún hoy es sinónimo de un estilo de vida alegre y lleno de color, una noción que conectó con millones de consumidoras haciendo de la compañía un imperio de más de 300 tiendas que fue vendido a la firma Coach en 2017 por 2.400 millones de dólares.

Lamentablemente, el caso de Spade se suma a otros trágicos momentos que han manchado la historia de la moda como el suicidio del diseñador británico Alexander McQueen en 2010, el de la editora de moda Isabella Blow en 2007 o la crisis emocional de Christophe Decarnin que lo obligó a abandonar la Dirección Creativa de Balmain en el año 2011.

Tanto McQueen como Blow, fueron dos seres extraordinarios que revolucionaron y marcaron para siempre la moda de finales del siglo XX y principios de este milenio. Individuos cuya visión y talento traspasan el espacio y el tiempo, manteniendo vivo su legado aún después de muertos.

Las incógnitas entorno a la muerte de estas figuras son infinitas y la pregunta que salta en nuestra cabeza una y otra vez es ¿Por qué? ¿Cómo es posible que alguien en una situación tan “privilegiada” opte por terminar con su vida? La respuesta probablemente no existe. Lo cierto es que de nueva cuenta queda en evidencia un problema de salud pública que afecta a millones de personas a nivel mundial: la depresión y ansiedad.

Las cifras son duras y contundentes, tan sólo en Estados Unidos el suicidio es una de las 10 principales causa de muerte con 44 mil personas suicidas al año, en el caso de Latinoamérica el número alcanza los 65 mil casos según la Organización Panamericana de la Salud.

En nuestro país, la Secretaría de Salud ha advertido que cerca de 10 millones de mexicanos están en riesgo de padecer depresión en algún momento de su vida; afectando sus etapas más productivas. Es urgente que afrontemos la situación sin prejuicios y con mucha empatía.

Quienes han padecido depresión o la hemos vivido de cerca a través de un familiar o conocido, sabemos que se trata de una enfermedad sumamente compleja en donde además de una atención médica profesional es de vital importancia un entorno que brinde la seguridad física y emocional a quien la padece.

Atravesamos momentos de mucha incertidumbre en donde el estrés, las presiones y el individualismo parecen inundar nuestra existencia. Es fundamental entender que no importa el ámbito profesional o el contexto económico o social, debemos cuidar y priorizar nuestra salud mental y emocional. Seamos más sensibles, más empáticos y sobre todo más humanos.