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Life style
22.10.2018
Paris Fashion Week S/S 2019
Fashiorama
22.10.2018
Álvaro Valadez
Por: Álvaro Valadez
alvaro@gentebien.com.mx
Paris Fashion Week S/S 2019

 

Como cada mes de Octubre, el circuito de la moda que inicia en Nueva York para hacer escala en Londres y Milán, tiene su cierre estelar en la cuna de moda: París. Temporada tras temporada, la ciudad luz es la sede de los desfiles más espectaculares y de las colecciones más interesantes que dictarán las tendencias a nivel global. En su edición Primavera/Verano 2019, Paris Fashion Week tuvo de todo, glamour, celebridades, lujo, espectáculo y polémica, mucha polémica. Una cosa es cierta, como París no hay dos.

 

Celine, del amor al odio. Si existe un show que definió a París esta temporada y eclipsó (no necesariamente de manera positiva) al resto, ese es sin duda el debut del diseñador Hedi Slimane para la firma Celine. Las expectativas eras muy altas para quien fuera el Director Creativo de Saint Laurent hasta el año 2016, sin embargo su colección fue destrozada por la crítica por ser una “copia” de su trabajo previo en Saint Laurent y por “acabar” con el legado de su antecesora en Celine, la británica Phoebe Philo. Hedi Slimane de nueva cuenta ha puesto a la industria de cabeza, y aunque la polémica siempre lo ha perseguido en su exitosa carrera, parecería que esta vez el panorama es menos optimista. Habrá que esperar para ver si en esta ocasión las ventas y los consumidores le dan la razón.

 

 

Chanel, cuando calienta el sol. Karl Lagerfeld hizo del verano su inspiración literal y llevó la playa hasta el Grand Palais de París. Toneladas de arena y un mar artificial con todo y olas, fueron el marco perfecto para una colección repleta de accesorios de playa. Sombreros, sandalias, jeans, trajes de baño, un salvavidas y hasta la actriz Pamela Anderson fueron los protagonistas de este gran montaje. La playa más chic jamás vista.

 

 

 

Louis Vuitton, diversidad y futuro. Nicolas Ghesquière fue contundente en mostrar el lado más diverso y poderoso de la mujer contemporánea con su más reciente trabajo para Louis Vuitton. Con una visión futurista con tintes retro, Ghesquière contó con un casting de modelos que incluyó a mujeres andróginas y transgénero. Al igual que las prendas, la fluidez del género se vive con la libertad de una generación que no encaja con las etiquetas.

 

 

Valentino, honor a quien lo merece. Con una ovación de pie fue como cerró su desfile Pierpaolo Piccioli para la maison Valentino. Siguiendo el legado del fundador de la firma, Piccioli mostró una colección magistral repleta de elementos más próximos a la Alta Costura. Estampados, plumas, siluetas de grandes volúmenes, extravagantes sombreros y atención al más mínimo detalle. La visión de Piccioli exuda lujo de la vieja escuela.

 

 

 

Balenciaga, sastrería 2.0. Retomar el espíritu sartorial de la firma en su versión más vanguardista, esa fue la misión del diseñador Demna Gvasalia quien unió esfuerzos con el artista digital Jon Rafman para crear un set de pantallas en un túnel que generó una atmósfera fuera de la realidad. Psicodelia, música tecno y alta sastrería, el mix perfecto para un desfile único y una colección que reafirma el excelente momento atraviesa la marca.

 

 

 

Dior, libertad de movimiento. El baile y el movimiento fueron los dos ejes centrales de esta colección que contó con un espectáculo de danza contemporánea montado por el bailarín Sharon Eyal. Una colección que se vio opacada por el arte de los bailarines en escena y que al parecer era el objetivo según las propias palabras de la diseñadora Maria Grazia Chiuri “Trato de hablar más acerca de la experiencia y menos de la ropa. Porque eso es la moda hoy en día.” ¿Fondo o forma?

 

Gucci, ciao París. La casa italiana Gucci por primera vez dejó las pasarelas de Milán y fue la encargada de abrir la Semana de la Moda de París. La locación elegida por Alessandro Michele fue el emblemático teatro Le Palace que también fuera una de las discotecas más populares en la década de los ochenta. El performance de Jane Birkin y el ambiente decadente del espacio sumado a la fantasía kitsch de las creaciones de Michele, hicieron del desfile una verdadera puesta teatral. La moda puede ser una forma de escape y que mejor lugar para evadir la realidad que París.