Columnas

Life style
12.06.2020
#Pride
Por: Salvador Gozara
12.06.2020
#Pride

FOTO: PINTEREST

 

Llegó junio, mes del orgullo. A pesar de ser un mes que espero como si fuera diciembre, este año no me apetece festejarlo. Festejar que puedo salir a la calle libre de ser yo mismo y sin (tanto) miedo gracias a la aceptación y los derechos recuperados.

 

VÍA: GIPHY.COM

 

Pero este año no estoy entendiendo el sentido que se le da a la palabra orgullo, y es donde entra la importancia de la definición, por lo que preferí buscarlo en el diccionario de La Real Academia Española y encontré esto:

 

Orgullo: Del cat. orgull, y este del franco *ŭrgōlī 'excelencia'; cf. a. al. ant. urguol 'insigne, excelente'.

 

1. m. Sentimiento de satisfacción por los logros, capacidades o méritos propios o por algo en lo que una persona se siente concernida. Sintió un gran orgullo al recibir el premio. El triunfo del equipo despertó el orgullo nacional.
2. m. Arrogancia, vanidad, exceso de estimación propia, que suele conllevar sentimiento de superioridad. A veces nos ciega el orgullo.
3. m. Amor propio, autoestima. Se sintió herido en su orgullo.
4. m. Persona o cosa que es motivo de orgullo (‖ sentimiento de satisfacción). Es el orgullo de sus padres.

https://dle.rae.es/orgullo

 

Dos definiciones que nos sirven como sociedad y otras dos que nos ayudan de manera personal (si lo sabemos usar).

Los adjetivos calificativos, a los que hoy en día llaman “etiquetas”, nos han servido para reconocernos entre personas siempre; cuando comenzamos a crecer y a entender que a pesar de ser todos diferentes en rasgos, ideas y costumbres, somos parte de una sociedad. Aunque socialmente hay estándares estipulados por los “privilegiados”, siendo seguidos, temidos y remarcados por el resto, que por ego se sienten de alguna manera obligados a cumplir.

Hacer notar, echar carrilla, o tirar “Hate” (cómo lo llaman hoy en día), por las diferencias que se encuentran fuera de los estándares “sociales”, es algo muy marcado en la historia de la humanidad. Pero se supone que estamos en una época donde, ya no son latentes y somos parte de un todo, gracias a la globalización, #SíClaro.

 

VÍA: GIPHY.COM

 

Por eso, año con año estoy presente en la marcha levantando la voz, orgulloso de una característica que a pesar de oprimirnos y reprimirnos (todavía), al regir nuestra vida, seguimos vivos y somo mejores personas de lo que decían. Estoy presente por todos aquellos que perdieron la vida en esta lucha y por quienes “no se sienten representados” en el movimiento que les permite hacer la vida que están teniendo.

 

FOTO: PINTEREST

 

Lo que está pasando nos afecta a todos por igual. Entiendo perfectamente lo que es caminar con la cabeza agachada, andar con miedo, sentirse inseguro y tener que cumplir con un estándar impuesto por la sociedad. La paciencia a los altos mandos se ha terminado, volviendo las manifestaciones no pacifistas, ni alegóricas. Es momento de que nos den una respuesta; ya no importa si eres parte del movimiento para apoyarlo, no importa tu estatus, tu edad, tu color, tus preferencias, tu identidad o religión.

¡Ya no! Nos queremos sentir orgullosos de una característica en especial. A estas alturas de la historia en donde el ego está inflado, la buena voluntad y la autoestima se presumen. Era para que ya nos pudiéramos aceptar a nosotros mismos, lo que nos permitirá aceptar a los otros por igual. Es tiempo de sentirnos orgullosos de nuestro origen, nuestra cultura, nuestros logros. De ser prudentes, fuertes, estables y justos; ser una civilización responsable y respetuosa.

 

"Hay solo un derecho humano básico: El derecho de hacer lo que te plazca, pero con ese derecho viene también el único deber humano: el deber aceptar las consecuencias". -Nietzsche

 

Está en cada uno de nosotros no juzgar a los demás, basándonos en nuestra ideología. Nunca sabremos por todo lo que ha pasado la otra persona, para estar y estando en ese lugar. Volvamos a ver Plaza Sésamo con nuestros hijos si es necesario; Barney siempre fue inclusivo pero nadie lo quería por ser afectivo. El machismo, malinchismo, racismo y LGBT-fobias depende meramente de la comunidad en la que crecemos. ¿Qué estás haciendo tú para terminar con esto? Es aquí que retomo la pregunta que dio origen a esta columna, ¿en verdad estamos avanzando con el tiempo?

 

FOTO: FACEBOOK