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Topicality
05.10.2017
Reflexiones de una reportera
100 años y muchas historias que contar
05.10.2017
Chely Aguilera
Por: Chely Aguilera
chelyly@hotmail.com
Reflexiones de una reportera

Me ha tomado días escribir esta columna. Hacer durante tanto tiempo una actividad merece un momento de reflexión y hasta hace poco estuve recordando, sobre todo ahora con los festejos de los 100 años de El Informador, así que tomando un respiro entre notas, entrevistas y días de cierre, me ha dado también un poco de nostalgia. El Informador es importante para mí por muchas razones. Lo siento también como mi casa, mi escuela y donde he encontrado a gente que admiro, respeto y amigos muy queridos.Siempre me gustó escribir y fue en la universidad cuando alguien me dijo algo tan simple pero a la vez revelador: “La única manera de aprender a escribir es escribiendo”. Tenía razón, así que me dio la sugerencia de probar en el periódico y no se me hizo mala idea pero aún no conocía a nadie en el medio, excepto a los maestros.

Lo única experiencia que tuve antes fue enviar un poema a una publicación y cuál fue mi sorpresa que sí lo eligieron, y justamente fue en uno de los suplementos de El Informador. Tal vez estaba destinado para mí. Empecé a leer el periódico diariamente para empezar a ubicar nombres, sobre todo de los editores y seguro acerté en enviárselo a una de ellas que de inmediato, después de una explicación un tanto romántica de mi deseo de escribir me dijo: “Sí, ven a una entrevista”. Me quedé pero respiré profundo porque sabía que se venía una responsabilidad muy grande, ya que apenas estaba en 5° semestre de la carrera de Ciencias de la Comunicación. De una manera natural, siempre tuve el apoyo de los editores o mis compañeros para seguir estudiando y combinarlo con el periódico, tanto, que podría decir que mi universidad fue en gran parte El Informador.

 

Era otro contexto, por ejemplo me tocó la transición a la fotografía digital, que revolucionó todo porque aún recuerdo cuando te entregaban una hoja de contactos impresa en papel fotográfico para identificar a los personajes de los eventos, en mi caso que siempre ha sido Sociales. Impensable hoy en día.

Uno no se da cuenta -o tal vez sí- de cuánto tiempo va transcurriendo. En el periódico se van pasando los años, yo aún era estudiante y además soltera; jamás pensé combinar mi vida de casada con el periódico y mucho menos cuando nacieron mis hijos. Ha sido toda una aventura ¿Difícil? Sí, porque entre mi esposo y yo -quien por cierto también trabaja en medios de comunicación- llevar una vida familiar suele ser complicado, aunque también lo han disfrutado por espectáculos a los que han tenido oportunidad de ir o personalidades que han conocido, y digo esto porque mi esposo se especializa en Deportes.

Puedo decir con orgullo que hoy me sabe mucho este aniversario, estos 100 años significan mucho para mí porque me siento parte, he vivido en una redacción y sentido la adrenalina de una edición por la noche; la frustración de un error que ves al día siguiente, la satisfacción de conocer en entrevistas a personas admirables, la aceptación de que los días festivos no se hicieron para nosotros y la emoción de ver tu nota impresa.

El periodismo es una vocación, he visto pasar a tanta gente y desistir, para luego dedicarse a algo completamente diferente. Honestamente, no sé cómo lo hacen. Entré al periódico en el año 2000 y 17 años después, llego a la conclusión de que solo quien ama esta profesión se queda, con todo lo bueno y lo malo que puede haber. Uno ve a las mismas caras, las mismas personas, no porque no tengan otra cosa que hacer, sino porque aman su trabajo. Esta profesión no permite medias tintas, no puedes más o menos quererla, no sería posible, te implica toda tu energía, investigar, estar al 100%, tener una conciencia de lo que sucede y sobre todo, que te importe. Supongo que es una cualidad natural.

En el periodismo no todo es “miel sobre hojuelas” como alguien me lo dijo, saca lo mejor y lo peor de ti, pero siempre debe prevalecer la lealtad no solo por la camiseta del medio donde trabajas sino una pasión verdadera por esta profesión que para mí, sigue siendo la más hermosa.

Felicidades a El Informador, mi primer trabajo, el lugar donde recibí la primera oportunidad, donde he podido escribir tantas notas, realizado entrevistas, viajes que no hubiera imaginado, conocido gente interesante y me da gusto ser parte un periódico serio que se da la ciudad.

¡Estamos de fiesta y listos para el siglo que viene! Felicidades a la familia Álvarez del Castillo y a todos los colaboradores que lo hacen posible, desde el repartidor que lo entrega a la puerta de tu casa, al departamento de administración, ventas, diseño y sobre todo a  la REDACCIÓN, donde está el corazón de este diario. ¡Que vengan muchos años más!

Esta es solo una historia, la mía, pero les aseguro que cada uno de los integrantes de esta casa editorial ha vivido su momento Informador y tiene mucho qué contar.