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22.03.2019
Tu primera vez
Diego Guerrero
22.03.2019
Tu primera vez

 

Todas aquellas palabras que decimos tienen mucho más impacto de lo que creemos. Cuántas veces no nos han dicho: “Es que tienes que aprender a decir que no”, y no me van a dejar mentir pero la mayoría intentamos salir del hoyo contestando, “Ya séeee, pero es que...” y de ahí no salimos.

 

FOTO: GETTY IMAGES ISTOCK

 

Un día leí una frase que decía “Estrés es que tu boca dice SÍ y tu cuerpo dice por favor, NO”. Cuando hacemos las cosas en contra de nuestro parecer, por miedo a desatar algún enojo, tendemos a sentirnos incómodos porque no existe coherencia entre lo que se dice o hace y lo que realmente se cree o se es. La palabra “no” es una de las primeras palabras que aprendemos a decir y que sin duda, es una de las más sencillas de procesar en nuestro cerebro, pero ¿por qué entre adultos nos cuesta procesar el significado de la palabra no?

 

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Una de las razones por las que el “SÍ” es nuestra primera opción cuando realmente y muy dentro de nosotros es un NO... es por complacer, y pues déjenme decir que el poner como prioridad a otros después de nuestras necesidades es un gravísimo error, o simplemente para evadir y escabullirte de las confrontaciones, tache estas mal. Antes de dar una respuesta algún favor, propuesta de trabajo o proyecto “exitoso” etc.

 

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Es importante repensar aquellas cosas que pensamos y ver realmente si tenemos tiempo, que es aquello que tenemos que sacrificar, porque estamos diciendo sí o no y finalmente preguntarnos ¿Qué gano? ¿Qué pierdo? Yo aún recuerdo mi primera vez, no sé ustedes... la primera vez que dije no, me sentí realmente libré, más de lo que pensaba que era, y es que decir que no a otros es decirle a tu cerebro que será libre de ansiedad, de buscar excusas, de liberarlo muchas veces hasta de tristeza y arrepentimientos.

 

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Te invito a que hagas memoria y pienses que tan fácil es para ti soltar un no y no solo por fregar, sino por tu bienestar, y de tener un alto nivel de conciencia a no convertirte en victimad de una mala toma de decisiones, pero más allá de eso, de saber que para poder decir no, se debe también estar preparado para que también a ti te digan que no.

 

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