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04.08.2017
Hotel El Ganzo
ARTE Y MÚSICA EN LOS CABOS
04.08.2017
Cristina Rosell
Por: Cristina Rosell
Hotel El Ganzo

Hace poco tuve la oportunidad de ir a Los Cabos, a donde hacía muchos años que no iba. Llegue al Hotel El Ganzo ubicado en San José del Cabo, que conjuga de una manera desenfadada y casual el arte contemporáneo, la música, la gastronomía y esa maravillosa sensación de no hacer nada. Todo esto se advierte desde su fachada, donde una corona de Desmond Mason y un divertido Gene Wilder personificado de Willy Wonka de Jenaro de Rosenzweig de Street Art Chilango nos advierte que la estancia en este lugar será, sin duda, una experiencia original.

El Ganzo organiza residencias de distintos artistas para que intervengan las habitaciones y zonas del hotel, con quienes de pronto puedes convivir o contemplar su trabajo, de manera casual. A mi me tocó la visita de la chihuahuense Karian Amaya y del tapatío Javier Barrios. Hay piezas e intervenciones por todos lados desde la muy particular suite de Pedro Reyes, una obra de Jose Dávila a mitad de un pasillo, la que sobrevivió al huracán Odile del año 2015, el que casi destruye el hotel, hasta el divertido y enorme mural de un Storm Trooper de Andrik Figueroa de Street Art Chilango en el roof top, el que con su alberca volada y su famosa pileta transparente se ha convertido en el sitio icónico del hotel. 

El Ganzo también es música, eso se siente desde que entras en tu habitación en la que se te recibe con la tele prendida con la continua programación de “El Ganzo Sessions”, donde figuras como Natalia Lafourcade, Ximena Sariñana o los Technicolor Fabrics dejaron un recuerdo especial hecho ahí mismo, en el acogedor estudio de grabación que se encuentra en el sótano del lobby del hotel.

 

Estos músicos, quienes también hacen una residencia, además de grabar un desenchufado, presentan un mini concierto; a mí me tocó la guapachosa propuesta de la banda Centavrvs. 

Todo esto, además de una de las mejores camas donde he dormido jamás, las orgánicas amenities, los deliciosos sushis y ceviches del restaurante, el maravilloso spa, el inmejorable clima y el hermoso paisaje de esa puntita de México, donde el

desierto se mete al mar, hicieron de la experiencia El Ganzo en algo que moría de ganas por compartir.

 

 




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