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14.03.2017
Hábitos diarios que pueden arruinar tu salud
¿Haces alguno de ellos?
14.03.2017
Hábitos diarios que pueden arruinar tu salud

1. No te pases con el gel antibacterial

Sobre la piel humana viven montones de bacterias de las cuales algunas protegen nuestros cuerpos. Al usar el gel antibacterial con demasiada frecuencia nos esterilizamos las manos y hacemos que las bacterias nocivas tienen más posibilidad de atacarnos, provocando enfermedades. ¡el jabón de este tipo no debe ser utilizado más de dos veces por semana!

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2. ¿Pantalones ajustados? ¡Olvídalos!

Aunque supongan el último grito de la moda, los vaqueros demasiado apretados todo el tiempo oprimen nuestras extremidades -y las terminaciones de los nervios-, provocando un malestar que a la larga puede causar problemas del sistema nervioso. Cuando la entrada de aire está limitada, nuestras piernas empiezan a picar y dormirse.
 

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3. ¿Qué pasa con los envases de plástico?

Muchos envases de plástico contienen sustancias químicas (tales como ftalatos y bisfenol) que les ayudan a preservar la elasticidad. Cuando decidimos usarlos para guardar comida durante un tiempo largo, dichos elementos se impregnan a los alimentos y, con ellos, a nuestro sistema sanguíneo. Es mucho más sensato hacer uso de los envases hechos de vidrio, acero inoxidable o cerámica.

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4. Cepillar los dientes no siempre es saludable

Durante décadas, los dentistas recomendaban cepillarse los dientes media hora después de comer. La tendencia más actual indica que no debemos usar el dentrífico hasta una hora después de tragar el último bocado. Tanto la comida, como la bebida -sobre todo los de sabor muy agrio- influye de manera negativa en el esmalte dental, así como en la dentina. Durante el cepillado, metemos los ácidos más cerca de la parte interna de los dientes, con lo que podemos arruinar el esmalte y provocar su hipersensibilidad.
 

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5. Cuidado con el uso de perfumes

Incluso los perfumes más populares y ricos pueden suponer cierto peligro. Todo esto porque muy a menudo contienen sustancias sintéticas que emiten aromas fuertes, al mismo tiempo siendo más baratos que las esencias al cien por cien naturales. Dichos componentes pueden causar náuseas, vértigos y somnolencia, aunque también son capaces de irritar los ojos, la garganta y la piel. 

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6. ¡Estornuda!

Cuando, en vez de estornudar como se debe, intentamos parar el impulso cerrando los labios y apretando la nariz, inconscientemente nos hacemos daño. Aunque no nos damos cuenta de ello, nuestra presión intracraneal aumenta de manera notable, el flujo de sangre hacia el cerebro queda trastornado, mientras que los tejidos nerviosos y los vasos sanguíneos se estrechan. Todo ello puede producir jaquecas, dañar nuestros vasos sanguíneos e incluso influir en el desarrollo de unos serios problemas auditivos. Por eso, cuando tienes ganas de estornudar, ¡hazlo!

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