Perfiles / Entrevistas

Gael García Bernal

Un poema de colaboradores

Gael García Bernal

26.07.2019

TEXTO: ARTURO GARIBAY

PORTADA: JORGE SOLTERO

De regreso en su tierra natal, Gael García Bernal aterrizó con una nueva película en las manos. Tras haber viajado por Cannes (Francia), Shanghai (China) y Tijuana, Baja California, la ciudad de Guadalajara se convirtió en el cuarto destino del mundo que pudo posar su mirada sobre Chicuarotes, un relato poderoso y angustiante que marca el segundo intento del actor de Amores Perros y La Mala Educación como director. Y el resultado es fulminante.

 

 

          “En esta película atestiguamos la desesperanza juvenil. Y eso es muy triste [...] La película hace una pregunta muy directa sobre el origen de la violencia”, comentó García Bernal ante la prensa local sobre su película, la historia de dos jóvenes que buscan escapar del medio opresor y corrosivo en el que viven. Y es que Chicuarotes es una película directa, dolorosa, pero también atrapante, de esas que no sueltan al espectador desde su primera escena.

          Acompañado por dos de sus protagonistas, Leidi Gutiérrez y Benny Emmanuel, García Bernal añadió que “las películas son poemas. De una buena película sales flotando. O con escalofríos”. En ese sentido, Chicuarotes es una película de escalofríos y llena de lucha, de preguntas pertinentes. Además de definir al cine como “un poema de colaboradores”.

 

 

          En la conferencia de prensa realizada en el restaurante La Bocha del Hotel Square, con el apoyo de Infiniti y en donde los medios de comunicación disfrutaron de un agradable entremés con carajillos fríos de Melic, García Bernal se mostró feliz de estar en Guadalajara, su ciudad. Y, quién sabe, tal vez en el futuro dé la sorpresa de levantar algún proyecto en la capital jalisciense. Por lo pronto, Gael continúa siendo uno de los tapatíos más distinguidos. Se notó en los aplausos después de la proyección, en su ruta por la alfombra roja y en la masiva respuesta de los medios de comunicación y el público, que aún pueden ver en salas de cine de la ciudad su más reciente opus: Chicuarotes.

 

 

El entorno en el que ocurre Chicuarotes, su atmósfera, está en constante “diálogo” con los personajes y con la historia. El trabajo de fotografía, de sonido, de arte es  parte crucial para que esto suceda ¿Cómo influyó la estética del entorno en tu película?

“Primero que nada, gracias por preguntar, porque creo que es bonito poder hablar de la película en términos de cine, a final de cuentas ese es el lugar de expresión de Chicuarotes.

San Gregorio es un lugar anfibio, está al borde del agua. Y hay una falta de armonía con ese entorno que no lo vuelve sustentable y, sin embargo, sobrevive. Es un lugar que se regenera. Lo hace, de alguna manera, de la misma forma en que lo hacen los axolotes. En la película hay muchos elementos del contexto y de los personajes, de los seres vivos, que nos condicionaron definitivamente. Y que le daban un color y un halo original a la película. Quizás gracias a ello es que existe una tragedia griega que pueda tener tantos dotes de comedia”.

 

 

Eres director de Chicuarotes, pero también eres actor de oficio ¿En qué momento decidiste de qué forma ibas a asumir la dirección de actores?

“Para mí creo que lo interesante fue que el proceso lo asumí diferente con cada persona, con cada actor y personaje [...] Una constante fue que en el set nunca dejábamos de jugar, de experimentar. Se creó una plataforma en la que los actores estábamos ahí para resolver, para lanzar preguntas y encontrar respuestas: ¿cómo resolvemos esta escena? ¿Cómo le incorporamos lo que queremos? ¿Qué nos gustaría que pasara?

          Diría que al final todo giró en torno a confiar en mis compañeros actores. Ante todo soy actor y sé que los actores podemos solucionar mucho de los montajes y planteamientos de una escena”.

 

 

¿Qué hace de la ficción una herramienta tan buena para “espejear” hacia la realidad?

“La ficción es fundamental para eso. Crear es entender. Crear es el mejor vehículo que tenemos para entender por qué pasan las cosas de cierta manera. Si uno quiere saber acerca de las guerras napoleónicas, lo mejor es leer Guerra y Paz [de León Tolstói]. ¿Qué sería si no existiera un relato como Visión de los vencidos en torno a la conquista de México?

          La ficción es fundamental para advertirnos, para encontrar, para sublimar... incluso para conciliar ideas. La ficción es necesaria. Tiene un poder fantástico. Finalmente somos seres que obedecemos narrativas, seres sociales que nos manejamos por una narrativa que nos contamos. Sin ese cuento no entenderíamos nada de quiénes somos”.

 

 

El arte no es solo la pincelada del otro. El arte documenta, ¿estás de acuerdo?

“Sí, el arte captura y refleja muchas cosas. Pensando en el cine, por ejemplo, entre tantas consecuencias que tiene es que aquel Otro (con “o”  mayúscula) que me quedaba tan lejos, de pronto cuando lo veo en la pantalla me queda más cerca y así me doy cuenta que tiene más que ver conmigo de lo que yo pensaba. El arte genera empatía. Es algo que se puede lograr a poca distancia, cuando me acerco a una pieza de arte. Es casi como un sueño que nos hace sentir que estamos todos juntos, que estamos en la misma batalla. Es esencial. Ojalá hubiese más arte y más poesía en todas las cosas”.