Perfiles / Entrevistas

Karla Cova Villa

@Chulacocinacreativa

Karla Cova Villa

17.03.2017

Covarrubias Villa, mejor conocida como La Chula, ha hecho de todo en su corta vida, gracias a sus experiencias llegó a darse cuenta que la cocina era realmente lo suyo, empezó estudiando literatura en Nueva York, después se inclinó por la rama de Alimentos y Bebidas en ÚNICO para acabar con Gestión Cultural en el ITESO. Su papá es un gran cocinero y mucho de lo que aprendió Karla de la cocina fue junto a él aunque su amor por esta siempre ha existido. Ahora se ha puesto las pilas para empaparse mas del tema y sorprender a sus clientas en los talleres que ahora imparte llamándolo La Chula Cocina Creativa, en pocas horas con diferentes recetas y fáciles de cocinar la podrás hacer en tu casa sin ningún problema. Se describe como afortunada y ha logrado enamorar a sus clientes con su sazón. La inspiración la busca al viajar y conocer nuevas culturas, cocinar escuchando Wagner, Beethoven y Tchaikovsky, hacer sobremesa con personas de confianza y tomarse un buen vino acompañado de risas.

 

¿Cómo empezó tu amor por la cocina?

“Desde siempre he cocinado, me es muy natural hacerlo”.

 

Platícanos de Chula

“Chula es una comunidad de mujeres contemporáneas, en la cual hacemos comida para compartir. Damos talleres de cocina creativa, montamos barras de comida para eventos, entre otras cosas”.

 

¿Por qué ese nombre?

“En honor a mi mamá, le dicen Chula de cariño. No podría haber pensado en un nombre mejor”.

 

¿Consideras a la cocina como arte?

“Es una forma de expresión, a veces me parece cliché llamarle a la cocina arte pero luego veo a chefs como Francis Mallmann o Yotam Ottolengui y cambio de opinión. Para mí, cocinar se ha vuelto terapia, la manera en la que me expreso y comparto mi sazón con los que más quiero. Cada que cocino estoy haciendo historias y coleccionando memorias”.

¿Cómo describes tu sazón?

“Honesto”.

 

¿Cuál es tu proyecto a futuro?

“Seguir haciendo lo que sea que me haga sentir realizada y feliz”.

 

¿Qué te inspira?

“Viajar y conocer nuevas culturas. Reconocer mi cultura mexicana, me siento muy orgullosa de haber nacido en este país. Ir a los mercados en Oaxaca, ver la diversidad tan hermosa y compleja de tantos alimentos, inspira a cualquiera. La maravilla de los olores y sabores, la riqueza de chiles y del maíz que tenemos, la oferta de productos mexicanos es infinita. Tener todos estos ingredientes tan cerquita y poder jugar y experimentar con ellos en la cocina; hace que como mexicana, te reconectes con tus raíces y entiendas muchas cosas”.

 

¿Eres la persona que soñabas de pequeña?

“No. Yo estudié Gestión Cultural y siempre pensé que iba a estar trabajando en un museo haciendo investigación y curaduría. La vida me llevó por el camino de los alimentos y estoy profundamente agradecida, cada día me doy cuenta de que es una profesión muy noble”.

 

¿Cómo le haces para hacer algo hermoso y a la vez tan comible?

“Cocino solamente lo que a mí me gusta y trato de usar los ingredientes más simples, frescos, coloridos y puros. Me gustan los sabores sofisticados pero odio la cocina pretenciosa. Creo en la comida honesta, en la cocina en la que se respeta la forma y la dignidad del ingrediente. Cuando tus productos son de calidad, ya son hermosos por sí mismos y por ende, son muy apetitosos”.

Si fueras algún alimento ¿cuál serías y por qué?

“La sal de grano o quizás el limón amarillo. No es cierto, sería aceite de olivo. Chance chile de árbol. A veces quisiera ser solamente una trufa. Es una pregunta muy difícil”.

 

¿Qué es lo mas divertido de estar en la cocina?

“Cuando estás de corazón en la cocina, te das cuenta que es pura generosidad hacia los demás. Estar en la cocina no solamente se trata de seguir una receta, es ser partícipe de poner una mesa con una vajilla linda, comprar flores, encender velas. Jugar con los olores, colores y texturas de tus platillos, es toda la teatralidad que hay detrás de un banquete. Es improvisar a cada instante. A mí me emocionan mucho las sobremesas, esa es la mejor parte de estar en la cocina”.

 

¿Cómo sería la cocina de tus sueños?

“A la orilla del mar, con una parrilla con carbón. Cocinar descalza en la arena mientras escuchó las olas”.

 

¿De dónde sacas las recetas?

“Platico mucho con mi papá, es un tremendo cocinero. Procuro viajar mucho. Mis recetas están hechas de curiosidad, a donde quiera que voy siempre termino platicando con el chef y me acaban revelando recetas e ingredientes. Hace un par de fines de semana descubrí una hierba llamada “Matalí” en Uayamón. La pones a hervir y sabe dulce y suelta un color rosa. Siempre me sorprendo. También leo mucho, compro todos los libros que me vibran a donde sea que vaya. El paladar tiene memoria, cuando estoy en un restaurante y me fascina el platillo, me encanta adivinar de que está hecho y llego a mi cocina y lo tropicalizo de acuerdo a mis gustos y necesidades. Tomé unas clases padrísimas en Vietnam y aunque aquí no tengo muchos ingredientes, es muy divertido improvisar y reajustar”.

¿Cuál es tu ingrediente fundamental?

“El aceite de olivo extra virgen de primera extracción, prensado en frío”.

 

¿Cómo sería un platillo creado por ti del futuro?

Back to basics. Pescado crudo con sal, limón y aceite de olivo. Estamos viviendo en la era de la inmediatez, en un mundo donde todo es desechable, creo que apegándonos a lo simple, vamos a funcionar como sociedad”.

 

¿Vas a servir eventos?

“Sí. Ya empezamos con las barras de fiambres, picositas, dulces y de especialidades. No pretendemos hacer catering como tal. La idea es que siempre la comida sea para compartir y los platos estén al centro de la mesa con la intención de que se rompa el hielo y se haga comunidad”.

 

¿Qué no puede faltar en tu cocina?

“Flores y palas de madera”.

 

¿Cómo te ves en cinco años?

“Feliz”.

 

¿Cuál es el sentimiento de ver la satisfacción de tus clientes?

“El sentimiento de nunca perder la curiosidad a cada paso que dé. De seguir estudiando, viajando y confiando más y más en mi paladar para ser una mejor cocinera. El chiste es nunca confiarte, siempre dar más y seguir innovando y haciendo cosas desde el amor”.

 

Un poco mas de Karla

Bebida: Té de jazmín.

Comida: Mariscos crudos.

Libro: Pedro Páramo.

Frase: Lo siento, Perdón. Te amo. Gracias.

Perfume: Neroli Portofino.

Marca: Moleskine.

Color: Verde.

Olor: Trufa.

Textura: Rústica.

 

FRASE

Me inspira cocinar con mi papá. Cocinar, cocinar. Decía Pablo Picasso que la inspiración se encuentra cuando uno está trabajando. Yo coincido”. Karla