Perfiles / Entrevistas

Karla Wheelock

Ver desde la cumbre

Karla Wheelock

18.07.2017

TEXTO: ARACELY AGUILERA

FOTOS: CORTESÍA

Karla se siente viva en la cima. El deporte siempre fue parte de su vida pero estudió Derecho, trabajó en gobierno y empresas privadas; sin embargo, ella prefería estar en las alturas y se dejó guiar por su brújula interna. Dejó todo para dedicarse a lo que amaba: estar en contacto con la naturaleza, vivir de lo mas básico, depender de ella misma, enfrentar retos, ver hermosos amaneceres y cielos estrellados, mundo que descubrió en el montañismo.

 

Cuéntanos, ¿por qué escalar una cima?

“Porque es maravilloso ver desde la cumbre, porque la perspectiva cambia, porque vale la pena todo con tal de estar en la cima, porque la conquista es de uno mismo, porque descubres competencias, habilidades y capacidades que no sabías que tenías, porque estás en contacto con la “Gran Maestra” la montaña, y si sabes escuchar te enseñará mas que cualquier universidad renombrada”.

 

¿Qué te han dejado estas experiencias?

“Subir montañas es un proceso que inicia desde la preparación, planeación, estrategia, logística, entrenamiento físico, capacidad de adaptación, autoconocimiento, manejo de emociones. Subir montañas me ha fortalecido en muchos aspectos de mi vida, me ha desarrollado la capacidad de asombro, me ha hecho una persona que quiere aprender de todo, de meteorología, de ciencia, de geología, de medicina, de nutrición, de derecho ambiental”.

 

¿Qué miedos hay que vencer para subir a una montaña?

“Lo que hay que hacer es enfrentarlos y prepararnos, ya que a mayor preparación y conocimiento los miedos simplemente se reducen. El miedo, mas que un enemigo a vencer es un aliado con el que hay que aprender a trabajar, nos indica a lo que debemos estar atentos o alertas. Si tienes miedo a caer, pues concéntrate en donde puedas pisar fuerte”.

 

¿Nos podrías compartir alguna anécdota?

 En el 2002 subía la cumbre del Macizo Vinson la cima más alta del continente Antártico, el ver desde la cima siempre fue una motivación que me animaba en los momentos más difíciles, en esa ocasión para mí fue muy difícil pues mi bebé solo tenía 10 meses cuando me fui, siempre ponía mi mente y mi corazón en la cima  de la montaña para que mi pies simplemente lo siguieran, en esta ocasión mi mente estaba en la montaña, pero mi corazón en México con mi bebé. Al llegar a la cima no podía ver nada, tenía visibilidad cero, pero saqué de mi chamarra la fotografía de mi hija y ha sido lo mas bello que he visto desde una cima, me recordó que ahora contaba con la fuerza de una pequeñita que me esperaba a mi regreso.

¿Qué vivencias te ha dejado el alpinismo?

“Algunas muy duras y difíciles como perder compañeros, ver cómo la vida se va en segundos, pero también me ha dejado grandes aprendizajes, amigos entrañables, enseñanzas de vida, innumerables sonrisas y una infinita gratitud por todo lo vivido”.

 

Como mujer, ¿a qué retos te has enfrentado?

“En un principio fue difícil que me dieran la oportunidad de ser parte del equipo, para mis compañeros yo era mas bien una carga o lastre, como me llegó a decir uno de ellos, romper con paradigmas de que era una actividad exclusiva de hombres, en su momento fue un reto. No siempre me tomaban en serio pero con el tiempo y con preparación me fui fortaleciendo y poco a poco mis compañeros se dieron cuenta que yo podía aportar algo al equipo. Todos los demás retos en la montaña los enfrentas igual siendo hombre o mujer; el frío, las grietas, las avalanchas, las tormentas son iguales para los dos”.
 

¿Qué se siente llegar a lo más alto de una montaña?

“Inmediatamente se dibuja una enorme sonrisa, se siente paz, se siente la grandeza de la vida, de Dios, de la naturaleza, se siente gratitud por tanta belleza y por poder estar ahí, se ven lo colores intensos, se escucha el latido del corazón y todo es perfecto”.

 

Tienes los mismos sueños que antes, ¿cuáles te falta realizar?

“Sigo soñando con montañas en mi vida, sigo soñando con estar en la naturaleza, sigo soñando con alcanzar cimas, solo que ahora las cimas son distintas para mí. Hoy el sueño es que la educación de los niños y jóvenes de nuestro país, pueda desarrollar la conciencia ambiental a través de un aprendizaje significativo en contacto con la naturaleza, a fin de poder mitigar los daños y destrucción  que estamos ocasionando, poder regenerar los suelos, hacer uso adecuado de los recursos para no poner en riesgo a las generaciones futuras”.

¿Cuál es el mejor premio que has recibido en tu vida?

“He recibido algunos reconocimientos, pero para mí el mejor premio es que  he podido hacer lo que amo en la vida”.

 

Cómo mexicana, ¿qué es lo que más deseas hacer por tu país y cómo lo harías?

“Como mexicana siempre llevé la bandera de México a lo más alto, consciente de que estaba representando a muchas mujeres mexicanas que todos los días suben sus propias montañas. Hoy lo que estoy haciendo a través de la Fundación que presido es desarrollar competencias y habilidades de Liderazgo en Jóvenes estudiantes de Secundarias Públicas a través del programa Líderes Éticos Sustentable, que incentiva a que los jóvenes desarrollen proyectos ambientales que solucionen problemáticas en su entorno. Tenemos ocho años trabajando en esto con muy buenos resultados”.

Para ti, ¿cuál es la clave del éxito?

“Seguir tu propia brújula, tu voz interior, hacer lo que amas, prepararte, perseverar y compartir. Poner al servicio de los demás lo que has aprendido ya que el éxito que se comparte se multiplica”.

FRASE:

“El miedo te ayuda a sobrevivir si lo conviertes en tu aliado”.