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Rubén Orozco

La imperfección en el arte

Rubén Orozco

11.09.2019

 

 

 

     TEXTO: CHRISTIAN K. PÉREZ

FOTOS: JORGE SOLTERO

 

El arte como medio para expresar la sensibilidad humana entiende a la obra como el mensaje, un mensaje que ha de cumplir su función en el momento que evoca las emociones del espectador, justo como lo hacen las esculturas de Rubén Orozco Loza, un destacado artista jalisciense cuya obra ha sido expuesta en distintas ciudades del mundo y actualmente forma parte de la exposición En Casa con mis Monstruos, quien nos recibió en su estudio junto a su esposa, la pintora Clara Alcántara -rodeados de sus 35 gatos- para conversar acerca del arte, las redes sociales y sus asombrosas esculturas hiperrealistas.

 

 

Rubén ha dedicado los últimos 20 años de su vida al arte. Sus esculturas en bronce adornan las calles y algunos monumentos de Guadalajara, como la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres donde ha inmortalizado la imagen de tapatíos sobresalientes como Mariano Otero y Juan José Arreola. Como egresado de la licenciatura en Artes Plásticas, Orozco comenzó realizando escultura abstracta para continuar con la tradición académica; sin embargo, el interés personal en la complejidad y su pasión por el detalle, sumado a la admiración por la escultura del maestro Italiano Gian Lorenzo Bernini lo llevaron a experimentar con nuevos materiales como el silicón, la resina, madera y hasta pelo de animales.

 

 

En sus piezas, Rubén busca representar la imperfección de la figura humana y lo consigue a través de minuciosos procesos en los que detalla cada poro de la piel, cada arruga y cada lunar, al tiempo que injerta cabello por cabello y enmarca ceja a ceja la mirada casi viviente de sus populares personajes, entre los que destacan: David Bowie, Frida Kahlo, José Clemente Orozco, Guillermo del Toro, Luciano Pavarotti y el Papa Francisco.

 

 

Orozco usa el hiperrealismo como una herramienta para materializar sus sueños, los sueños de un tapatío inspirado en la libertad y la alegría. Sus esculturas toman vida a través de un cúmulo de habilidades técnicas y meses de trabajo con largas jornadas que dan como resultado una pieza sorprendentemente detallada que no solo recrea, también reinterpreta la forma del cuerpo.

 

 

Háblanos acerca de tu proceso creativo ¿cómo decides qué personaje representar y qué sucede a partir de entonces?

“La parte inicial es cuando me llega a la mente lo que voy hacer; por ejemplo, las piezas de Frida Kahlo y el Papa Francisco surgieron a partir de sueños en diferentes momentos, luego tal como la vi en el sueño comienzo a bocetar y trabajar en plastilina para crear el molde, después hago el vaciado en silicón y del resultado hay que reparar algunos detalles antes de pintarla con 14 ó 15 capas de pintura, después hay que hacerle los ojos,porque aquí también hacemos los ojos y hay que injertarle el cabello; nosotros usamos cabello natural de crin de caballo y cabello de oveja tibetana que para las esculturas pequeñas es mucho más suave, entonces se peina mejor”.

 

 

¿En qué momento una escultura está terminada?

"En mi caso una pieza está más o menos concluida cuando siento una tranquilidad en mi corazón, al ver que lo que estaba en mi mente se parece realmente a lo que está en la obra, es hasta que capte la mirada que yo quería cuando puedo pasar a la siguiente pieza, ese es el punto final".

 

 

Recientemente creaste una obra dentro del museo Soumaya ¿Cómo fue la experiencia de trabajar a lado de las esculturas de Dalí, Rodin y Carpeaux?

“El museo se portó muy bien con nosotros, cuando llegamos delimitaron la zona y nosotros no pensábamos en nada de eso, aparte sacaron de la bodega otra copia de la escultura de Carpeaux que pedí para inspirarme y la colocaron en otro ángulo para que pudiera verla sin tener que moverme tanto. Fue una semana en la que trabajaba dentro del museo desde que abrían hasta que cerraban y la verdad es fascinante estar ahí, muy inspirador... hubiera querido estar más tiempo, pero los proyectos siguen”.

 

¿Qué encuentras en la escultura que no te dan las demás artes?

“La complejidad, yo creo que va desde ahí… cuando era niño, en mi familia y escuela ya me habían visto aptitudes, y aunque en mis inicios hacía más pintura que escultura, creo que por el reto que representaba me fui más a la escultura. En realidad ya casi ni pinto porque el hiperrealismo es absorbente, una de las miniaturas me toman en promedio de 2 a 3 meses con jornadas de 8 a 12 horas diarias”.

 

 

Tus ídolos de la escultura vivieron en tiempos distintos a los tuyos ¿qué papel tienen las redes sociales en tu carrera artística?

“Las redes sociales influyen bastante, porque permiten darte a conocer de una forma más fácil, pero sobre todo más fluida que en otros tiempos, antes tenías que depender de los galeristas, periódicos, noticieros y marchantes de arte, pero aquí en internet es más libre y esa libertad permite que quien quiera verte pueda conocer tu obra".

 

Algunos videos de tu proceso creativo superan los 5 millones de reproducciones, ¿crees que la esencia de una escultura puede ser apreciada a través de una pantalla? ¿Esperabas esa reacción viral?

“Yo creo que el arte mientras te haga sentir algo está cumpliendo su función, sin importar el medio, porque en este caso depende más de la perspectiva que tenga cada persona y fíjate que sí, yo notaba que los videos de ciertos procesos estaban en tendencia, entonces cuando comencé a hacer esto del hiperrealismo pensé en darle un poco más de difusión, así que grabé el proceso de cómo le colocaba los ojos a una pieza y ese fue el ¡boom!”.

 

 

¿Dónde te gustaría exponer?

“No sé si este mal pensarlo así, pero mi interés siempre ha sido crear, ya después se van dando ciertos espacios; como el reciente que fue el de la princesa Grace Kelly, yo nunca dije que quería exponer en Mónaco, pero se dio por el trabajo, también va a haber otra pieza a finales de noviembre en España y va a ser la primer escultura hiperrealista que trabajo a escala natural, va a ser una pieza importante y aunque no puedo hablar mucho de eso porque tengo un contrato sé que estará en un espacio importante de Bilbao. Aunque sí hay espacios que puedo plantearme como el Guggenheim o el Museo de Arte Contemporáneo de Nueva York, realmente no es algo con lo que sea obsesivo”.

 

De tu primera escultura hiperrealista a las últimas piezas que has generado, ¿qué ha cambiado?

“Inicié el hiperrealismo en 2011 y desde entonces han cambiado muchas cosas. El tamaño es una de ellas, comencé haciendo piezas pequeñas y después fui agradándolo hasta que llegue a la escala 2.5 con la cabeza de José Clemente Orozco”.

 

 

La última vez que visitaste un museo fue...

”En Casa con mis Monstruos fue toda una experiencia y Guillermo una gran persona”.

 

¿De no ser escultor qué habrías sido?

”¡Ay no! Ni me quiero imaginar eso”.

 

¿El viaje que más disfrutaste?

“La exhibición de la pieza de la princesa Grace Kelly en Mónaco, porque es un país totalmente diferente”.

 

 

¿Qué viene?

“Para una exhibición del Museo de Arte Contemporáneo en San Luis Potosí estoy realizando una escultura del rostro de Pavarotti que aún se encuentra en la etapa de modelado, es un personaje que también ya tenía ganas de elaborar, al igual que David Bowie, un contraste totalmente”.

 

 

“Aquí en el hiperrealismo hay que hacer pruebas de todo, recuerdo que comencé usando cabello humano, pero es muy grueso y las cejas quedaban horribles porque no se podían ni peinar, de hecho, en las cejas de Frida Kahlo comencé a utilizar pelo de gato”.

 

 

Rubén Orozco en redes:

facebook: RubenOrozcoLoza

instagram: @rubenorozcoloza