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18.08.2020
Crítica: A DOS METROS DE TI
#GBRecomendaciones
18.08.2020
Crítica: A DOS METROS DE TI

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Crítica: A DOS METROS DE TI

FOTO: LIONSGATE

TEXTO: ERIKA FRANCO SANTACRUZ

 

A dos metros de ti, o su nombre original (Five Feet Apart)  fue estrenada el 15 de marzo de 2019 en Estados Unidos. Es una película estadounidense de drama y romance, dirigida por Justin Baldpor y escrita por  Mikki Daughtry y Tobias Iaconis. Está protagonizada por Haley Lu Richardson, quien le da vida al personaje de Stella, Cole Sprouse, quien interpreta a Will, uno de los gemelos más conocidos  por su papel en la serie de Disney Zack y Cody: Gemelos en acción y  Moises Arias, quien interpreta el personaje de Poe, el mejor  amigo de Stella, también enfermo.

 

La cinta invita a reflexionar al espectador. Va más allá de la muerte a temprana edad, la vitalidad del contacto humano: lo crucial que es un abrazo para demostrar afecto. Que respirar puede dejar de ser un acto  natural y solamente puede ser posible si se es asistido, con mochilas de oxígeno o respirador. A todos nos parece normal, cuando amamos, tocar al otro, pero la película muestra lo contrario.

 
 

VIA:GIPHY.COM

 

 

Stella vive enquistada en sus pasillos porque padece Fibrosis Quística (FQ), enfermedad hereditaria de las glándulas mucosas y sudoríparas, afectando principalmente los pulmones. Para distinguir de lo que va la película, el   encuadre de la cámara nos muestra la habitación de una adolescente cualquiera; colorida, con pósters y decoraciones  asociadas a la pared. La enfermedad le impide tener un contacto habitual y normal con otras personas porque podría contraer alguna bacteria que la aniquile. El padecimiento lo comparte con Poe, su mejor amigo, enclaustrado en el mismo sitio que ella, y con un joven misterioso y pesimista, Will. Él es todo lo opuesto a la chica, posee un look de bad boy y actitud displicente hacia el tratamiento.

 
 
VIA:GIPHY.COM
 
La enfermedad fibrosis quística irrumpe en la vida de dos jóvenes y en sus mundos. Los afecta tanto a ellos como a sus seres queridos. Cada familia y amigos viven, como pueden, esta enfermedad que ha desquiciado, irremediablemente, sus mundos. El hospital, donde prácticamente viven los pacientes y familiares, constituye otro mundo aparte, con sus reglas, sus alegrías y sus tristezas.
 

Con respecto a los aspectos técnicos, la música compuesta por Brian Tyler y Breton Vivían, acompaña la emotividad que expresa la película, las diferencias sonoras que marcan cada parte de la cinta, Por su parte, la fotografía es un complemento vital para la historia que narra el film, mostrando al espectador los deseos de Stella y la forma desaseada que muestran los protagonistas. El escenario del hospital y la total recreación que lograron es fantástica y ayuda a entender mejor el contexto de la película.


La mayor parte del tiempo los hechos se desenvuelven como se prevé, como en la mayoría de las películas de adolescentes que tienen enfermedades mortales y se enamoran, rompiendo todo esquema. Hay momentos emotivos, tristes y un sin fin de situaciones llenas de amor entre los protagonistas. Sin embargo hay un argumento genérico, salta a la vista la poca presencia que tienen en la trama los padres de los jóvenes enfermos, lo cual resta realismo. La forma de contacto con personas no infectadas por la enfermedad es uno de los ejes narrativos, pero el mayor enemigo de la película es que parece la tercera entrega de Bajo la misma estrella.