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Marcas
09.11.2017
Un domingo en los toros
Cinco orejas y un rabo
09.11.2017

POR JOSÉ LUIS GONZÁLEZ PAUL
FOTOS: JOSÉ LUIS GONZÁLEZ PAUL Y CLAUDIO JIMENO

Hacía tiempo que en la plaza Nuevo Progreso, los tres espadas “cortaran orejas”.  Así sucedió el pasado domingo, en una tarde soleada y calurosa con los alternantes Joselito Adame, Fermín Rivera y Octavio García “El Payo”, que lidiaron reses de la ganadería de Santa Fe del Campo, cuyo propietario Juan Diego Gutiérrez Cortina envió toros bravos y con trapío, algunos mejores que otros.
El que sí se llevó la tarde fue el juez Arnulfo Martínez, quien  estuvo muy dadivoso, dándole el rabo a Joselito ante los pitos de los más de nueve mil asistentes a la tarde taurina, teniéndolo el alternando que devolverlo.
Pero realmente Adame cerró la lidia de su primero, con una faena emotiva, matando y recibiendo al burel con una estocada casi perfecta para que rodara por las arenas de la Nuevo Progreso. En forma casi inmediata, el juez sacó el pañuelo verde ante la expectación y asombro del respetable.
Fermín Rivera estuvo voluntarioso, dando buen repertorio de pases en su primero pero herrando con el acero. En su segundo, no estuvo bien, pero observando los triunfos de Adame y “El Payo” decidió obsequiar un tercer astado al que le cortó una apéndice con ayuda de Martínez, juez de plaza.
Por lo que toca al queretano Octavio García “El Payo”, tuvo la fortuna de que su toro creció en su lidia, bordando emotiva faena para tocar pelo y llevarse a casa los dos apéndices de la res, que también pensamos que el juez se excedió en su bondad.
En otras tardes, Arnulfo ha estado algo quisquilloso, no entregando trofeos cuando el matador tuvo suficientes merecimientos y el pasado domingo estuvo muy alegre y emotivo excediéndose en la entrega de los mismos. Pero lo importante es que el respetable se divirtió y estamos seguros que este domingo Pablo Hermoso de Mendoza, el español Ginés Marín y el hidrocálido Luis David Adame darán mucho de qué hablar con el encierro de Marrón y Villa Carmela.

... Y hasta entonces, nos leeremos… Olé!